¿Qué es la válvula aórtica?
La válvula aórtica es la «puerta de salida» del corazón: separa el ventrículo izquierdo —que bombea la sangre con oxígeno— de la aorta, la arteria principal que la distribuye por todo el cuerpo. Cuando esta válvula no funciona bien, el corazón tiene que esforzarse mucho más de lo normal.
¿Qué enfermedades pueden afectarla?
Las dos más frecuentes son la estenosis aórtica (la válvula no se abre bien y el corazón tiene dificultad para expulsar la sangre) y la insuficiencia aórtica (la válvula no cierra del todo y parte de la sangre vuelve hacia atrás). Ambas sobrecargan el corazón y, sin tratamiento, pueden dañarlo de forma progresiva.
¿Qué síntomas pueden aparecer?
Muchas personas no notan nada al principio. Con el tiempo pueden aparecer cansancio al hacer esfuerzos, sensación de ahogo, dolor en el pecho o mareos y pérdidas de conocimiento. En los casos más avanzados, puede desarrollarse insuficiencia cardiaca.
¿Cuándo se opera?
La cirugía está indicada cuando la afectación de la válvula es significativa, el paciente tiene síntomas y el tratamiento médico no es suficiente para controlarlos. El objetivo es aliviar los síntomas, frenar el avance de la enfermedad y mejorar la calidad y esperanza de vida.
¿Cómo la operamos?
Dependiendo del caso, podemos repararla o sustituirla. Si hay que poner una prótesis, esta puede ser mecánica (más duradera, requiere anticoagulación de por vida) o biológica (tejido de cerdo o vaca, no requiere anticoagulación a largo plazo, pero tiene una vida útil más limitada). En cada consulta explicamos con detalle qué opción encaja mejor con la situación de cada paciente. El abordaje puede ser a través de esternotomía, una incisión mínimamente invasiva o, cuando procede, por vía transcatéter (transfemoral, transaxilar o transapical) en nuestro quirófano híbrido.
Atención multidisciplinar
Cada caso lo valoramos en equipo: cirujanos, cardiólogos, internistas e intensivistas decidimos juntos la mejor estrategia, con una visión completa del paciente.