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Cirugía valvular
Cirugía valvular

Las válvulas del corazón son las encargadas de que la sangre fluya en la dirección correcta. Cuando se dañan, ya sea por estrechamiento (estenosis) o por un cierre deficiente (insuficiencia), el corazón trabaja en exceso y el paciente lo acaba notando.

La cirugía valvular es una de las principales áreas de especialización de la Unidad. Los Dres. Luis Maroto, José Enrique Rodríguez, Javier Cobiella y Manuel Carnero cuentan con una amplia experiencia en técnicas reparadoras de las válvulas mitral, aórtica y tricúspide, siempre que la anatomía y la patología del paciente permitan preservar la válvula nativa. Cuando la reparación no es posible, se valora la alternativa más adecuada para garantizar el mejor resultado a largo plazo.

Válvula Aórtica

¿Qué es la válvula aórtica?

La válvula aórtica es la «puerta de salida» del corazón: separa el ventrículo izquierdo —que bombea la sangre con oxígeno— de la aorta, la arteria principal que la distribuye por todo el cuerpo. Cuando esta válvula no funciona bien, el corazón tiene que esforzarse mucho más de lo normal.

¿Qué enfermedades pueden afectarla?

Las dos más frecuentes son la estenosis aórtica (la válvula no se abre bien y el corazón tiene dificultad para expulsar la sangre) y la insuficiencia aórtica (la válvula no cierra del todo y parte de la sangre vuelve hacia atrás). Ambas sobrecargan el corazón y, sin tratamiento, pueden dañarlo de forma progresiva.

¿Qué síntomas pueden aparecer?

Muchas personas no notan nada al principio. Con el tiempo pueden aparecer cansancio al hacer esfuerzos, sensación de ahogo, dolor en el pecho o mareos y pérdidas de conocimiento. En los casos más avanzados, puede desarrollarse insuficiencia cardiaca.

¿Cuándo se opera?

La cirugía está indicada cuando la afectación de la válvula es significativa, el paciente tiene síntomas y el tratamiento médico no es suficiente para controlarlos. El objetivo es aliviar los síntomas, frenar el avance de la enfermedad y mejorar la calidad y esperanza de vida.

¿Cómo la operamos?

Dependiendo del caso, podemos repararla o sustituirla. Si hay que poner una prótesis, esta puede ser mecánica (más duradera, requiere anticoagulación de por vida) o biológica (tejido de cerdo o vaca, no requiere anticoagulación a largo plazo, pero tiene una vida útil más limitada). En cada consulta explicamos con detalle qué opción encaja mejor con la situación de cada paciente. El abordaje puede ser a través de esternotomía, una incisión mínimamente invasiva o, cuando procede, por vía transcatéter (transfemoral, transaxilar o transapical) en nuestro quirófano híbrido.

Atención multidisciplinar

Cada caso lo valoramos en equipo: cirujanos, cardiólogos, internistas e intensivistas decidimos juntos la mejor estrategia, con una visión completa del paciente.

¿Qué es la válvula mitral?

La válvula mitral comunica la aurícula izquierda —que recibe la sangre oxigenada de los pulmones— con el ventrículo izquierdo, que la bombea al resto del cuerpo. Su correcto funcionamiento es fundamental para que el flujo sanguíneo no vaya en la dirección equivocada.

¿Qué enfermedades pueden afectarla?

La estenosis mitral ocurre cuando la válvula no se abre bien y la sangre tiene dificultad para pasar de la aurícula al ventrículo. La insuficiencia o regurgitación mitral es lo contrario: la válvula no cierra bien y parte de la sangre vuelve hacia la aurícula. Ambas situaciones sobrecargan el corazón y pueden afectar también a los pulmones.

¿Qué síntomas pueden aparecer?

Ahogo con el esfuerzo o en reposo, arritmias, hinchazón en piernas y pies, dolor en el pecho o fatiga persistente. Algunos pacientes no tienen síntomas hasta etapas avanzadas de la enfermedad.

¿Cuándo se opera?

Cuando la afectación valvular es importante, los síntomas impactan en la calidad de vida y el tratamiento médico no es suficiente para controlarlos.

¿Cómo la operamos?

Siempre que es posible, preferimos reparar la válvula antes que sustituirla, ya que los resultados a largo plazo suelen ser mejores. Si hay que reemplazarla, usamos prótesis mecánica o biológica según el perfil del paciente. Operamos por esternotomía, por técnica Heart Port (mínimamente invasiva) o mediante procedimientos híbridos, eligiendo el abordaje más seguro y menos agresivo para cada caso.

¿Qué es la válvula tricúspide?

Está situada entre la aurícula derecha —que recibe la sangre sin oxígeno procedente del cuerpo— y el ventrículo derecho, que la envía a los pulmones para oxigenarse. Aunque es la que se opera con menos frecuencia de forma aislada, muchas veces se trata en la misma cirugía que otra válvula afectada.

¿Qué enfermedades pueden afectarla?

La insuficiencia o regurgitación tricúspide es la más habitual: la válvula no cierra bien y la sangre vuelve hacia la aurícula, sobrecargando el lado derecho del corazón. La estenosis tricúspide, más rara, dificulta el paso de sangre hacia el ventrículo derecho.

¿Qué síntomas pueden aparecer?

Ahogo, hinchazón en piernas y abdomen, dolor abdominal, arritmias y, en casos avanzados, problemas hepáticos por la sobrecarga del lado derecho del corazón.

¿Cómo la operamos?

La reparamos con un anillo tricúspideo cuando es posible, o la sustituimos si el grado de afectación lo requiere. En la cirugía de reemplazo con prótesis mecánica, podemos colocar en el mismo acto quirúrgico un electrodo epicardico de marcapasos, por si fuera necesario en el futuro. También realizamos procedimientos híbridos de reparación percutánea.

Algunos pacientes llegan a consulta con más de una válvula afectada, o con una enfermedad valvular que va acompañada de otra patología cardiaca, como una afectación de la aorta o de las coronarias. En estos casos, siempre que la situación del paciente lo permite, intentamos resolverlo todo en un único procedimiento, evitando así una segunda intervención.

Nuestro equipo analizará tu caso en detalle y te explicará con claridad qué opciones tienes, cuál es la más adecuada y qué puedes esperar del proceso.