¿En qué consiste?
El bypass consiste en crear una vía alternativa para que la sangre llegue a la zona del corazón que no recibe suficiente riego por culpa de una arteria obstruida. Para ello usamos un injerto —habitualmente la arteria mamaria interna, la vena safena o la arteria radial— que «puentea» la obstrucción y restaura el flujo.
¿Cuántos puentes se hacen?
Depende de cada paciente: del número de arterias afectadas, del tipo de anatomía coronaria, del grado de obstrucción y de si hay circulación colateral ya desarrollada. Las imágenes del cateterismo nos orientan, pero la decisión final se toma en quirófano, cuando podemos ver y palpar el corazón directamente.
¿Con o sin circulación extracorpórea?
En más del 90% de nuestras cirugías coronarias aisladas operamos con el corazón latiendo, sin necesidad de conectar al paciente a la máquina de circulación extracorpórea. Esta técnica, llamada «cirugía coronaria sin bomba», reduce el tiempo de recuperación y las complicaciones asociadas. Solo en casos seleccionados usamos circulación extracorpórea.
Tipos de incisión
En la mayoría de los casos realizamos una esternotomía media. También podemos operar por abordajes mínimamente invasivos (mini toracotomía, acceso paraesternal) o por toracotomía con técnica Port-Access, cuando la situación del paciente lo aconseja.